Capítulo 486

Me inclino y se los saco de los pies automáticamente, dejándome llevar por ese viejo impulso de cuidarla para que pueda quedarse de pie sobre la hierba blanda sin romperse la pierna, y los dejo a su lado antes de enderezarme para fulminarla con la mirada, exigiendo respuestas. El corazón me late a m...

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