Capítulo 63

No puedo dejar de pasarme los dedos por el cabello mientras estoy sentada frente a Camilla en el bistró café al que hemos venido a tomar un café. Levanto los mechones de pelo negro azabache y los enrosco con nerviosismo. No tengo ni idea de lo que dirán mi mamá o Leila sobre este cambio tan drástico...

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