40_ Nuestro alfa

El agudo dolor en mi pecho se desvaneció después de unos minutos, dejando tras de sí una inquietante y hueca sensación de vacío. Mi cuerpo, tembloroso y débil, volvió a su forma humana sin mi consentimiento. Mi respiración era entrecortada mientras me empujaba hacia arriba con brazos temblorosos, aú...

Inicia sesión y continúa leyendo