Capítulo 35

Alexander y Ella

Alexander

El teléfono se me resbaló de los dedos y cayó al suelo con un estruendo, pero apenas lo noté. Todo lo que podía escuchar era a mi lobo aullando. Todo lo que podía sentir era a él arañando mi caja torácica tan violentamente que tuve que agarrarme a los brazos de la silla p...

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