Capítulo 44

A la mañana siguiente, saqué la servilleta con el número de Molly y lo escribí en mi teléfono. Pero cuando comencé a escribirle un mensaje, mis dedos vacilaron sobre el teclado.

¿Realmente iba a hacer esto? ¿Simplemente enviarle un mensaje de la nada y pedirle que quedáramos? Se sentía tan... norma...

Inicia sesión y continúa leyendo