Capítulo 86

Ella y Alexander

Ella

—¡Gabriel! —grité, golpeando mis puños contra el metal—. ¡Gabriel, déjame salir!

Pero no hubo respuesta; solo el zumbido ominoso de los sistemas de seguridad de la bóveda que se activaban a toda velocidad. El temporizador en la pared continuaba su cuenta regresiva, y ya podí...

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