Capítulo 45 45. Siete niños

Barric

—Significa que eres la otra mitad de mi alma —digo, sosteniéndole la mirada—. Hecha para encajar conmigo de una forma en la que nadie más podría jamás.

Su expresión se suaviza, pero la duda todavía le persiste en los ojos.

—¿Y estás… seguro? —pregunta.

—Lo estoy —respondo sin dudar.

Porq...

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