Capítulo 50 50. Té

Theo

Parpadea.

—¿Qué?

—Té —respondo, ya encaminándome hacia la pequeña zona de cocina—. Confía en mí.

Mi lobo resopla. ¿Ahora el té lo arregla todo?

—Cállate —murmuro entre dientes.

Lleno la tetera, la pongo en la estufa y vuelvo a mirarla. Ella no se ha movido; sigue sentada ahí, como si el m...

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