¿Ojos rojos?

La mañana no llegó con suavidad.

Se arrastró.

Fría. Callada. Pesada.

De ese tipo de mañana que se instala en el pecho y se niega a moverse.

Seren gimió quedamente, los dedos estremeciéndose sobre las sábanas antes siquiera de que abriera los ojos. Sentía la cabeza como si se la hubieran parti...

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