El laboratorio

POV de Astrid

Día tres.

Y aun así… nada.

Ni un desliz.

Ni un comportamiento extraño.

Ni una grieta en la rutina de nadie.

Solo… normalidad.

Demasiada normalidad.

Me recliné un poco en el asiento, con la vista fija al frente mientras el bolígrafo tamborileaba suavemente contra mi c...

Inicia sesión y continúa leyendo