La revelación

POV de Astrid

Shock no era ni la palabra.

Cada uno de nosotros se congeló como si nos hubieran atrapado invocando a Satanás a plena luz del día.

Sable estaba allí, agarrando su bolso y esa estúpida bolsa de papas fritas caída como si el universo le hubiera entregado un sueño en bandeja de plata...

Inicia sesión y continúa leyendo