Capítulo 7

La noche cubrió la tierra como un suave velo.

Tras terminar su suero, Emily flexionó la mano algo entumecida y miró por la ventana.

Una suave brisa agitó las cortinas, haciéndolas ondear misteriosamente en la oscuridad.

—Señorita Windsor, mantenga las heridas secas y descanse unos días más; se re...

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