un año después

Mariana salió de la sala de urgencias a las 7:30 de la noche. Se quitó el gorro quirúrgico con un movimiento lento y, en sus ojos se reflejaba un profundo cansancio tras una jornada agotadora. Caminó a paso veloz por los pasillos del Hospital Presbyterian, Al entrar en su oficina, cerró la puerta y ...

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