Un encuentro con el destino

Lorenzo se ajustó los puños de su camisa de seda negra frente al espejo, sintiéndose extrañamente como un cordero llevado al matadero por su propia hija y su tía. No era un hombre de eventos sociales vacíos, pero la insistencia de Isabella lo había vencido.

El evento se celebraba en la Villa d’Este...

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