La sospecha de Nick

La brisa del Caribe, que horas antes parecía un arrullo de paz, se había transformado en un silbido gélido que se filtraba por las rendijas de la villa. Mariana sostenía el teléfono contra su oreja con tanta fuerza que sus nudillos blanqueaban. Al otro lado de la línea, la voz del Lobo no era precis...

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