La sospecha

Emily caminaba de un lado a otro del consultorio de Alfred como un animal enjaulado. Sus pasos eran erráticos, la respiración irregular, las manos temblorosas. Cada pensamiento que cruzaba por su mente la llevaba inevitablemente al mismo punto: Wendy Summers.

El traslado.

El maldito traslado.

—Te...

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