Grietas en la fachada

Emily entró en la mansión Foster cargada de bolsas y cajas. Los guardias dejaron todo en el pasillo y se retiraron sin hacer ruido. Ella cruzó la estancia principal con esa sonrisa triunfal que siempre ponía cuando volvía de compras, esperando la aprobación habitual de la familia. En cambio, encontr...

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