El refugio de los enamorados

El rugido del motor del Mercedes blindado era lo único que rompía el pesado silencio de la madrugada. Dentro del vehículo, la atmósfera era tan densa que Mariana sentía que el oxígeno escaseaba. Estaba recostada en el asiento trasero, con la cabeza apoyada en una almohada de seda que Nick había guar...

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