Una nueva víctima

El crepúsculo caía sobre la Toscana con una belleza melancólica, pero dentro de la finca De Luca, el aire era espeso, cargado de una ponzoña invisible. Emily, envuelta en una bata de seda color perla, se encontraba en el despacho de Lorenzo. Él estaba de pie frente al mueble bar, con los hombros ten...

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