Curando al alfa

La mansión dormía, sus sombras largas y vigilantes, cuando Valerie se deslizó por la puerta lateral con pasos silenciosos y medidos. Cada crujido de las tablas bajo sus botas, cada roce de la tela contra la piedra se sentía más fuerte que el trueno en sus oídos. Su corazón latía en su pecho como un ...

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