Una artimaña

—No podía abandonar la misión tampoco—, dijo suavemente, —lo que Kymera hizo a nuestra ciudad fue despreciable. Se merecían lo que les hicimos. Matar al rey y la reina de todos los lobos y esperar que los dejaran ir sin más fue una estupidez de su parte—.

Aleksander tenía una sonrisa amarga en los ...

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