Dioses de la fama

—¿Mamá? —soltó Valerie—. ¿Qué haces aquí? —chilló al instante.

Marianne se rió.

—¿Por qué? ¿No puedo venir a visitar a mi hija? —preguntó con una gran sonrisa en el rostro.

Valerie la miró, desconcertada por su aparición repentina.

Marianne estaba vestida con ropa sencilla: un par de pantalones ...

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