Dios de la muerte

—Eres una cara nueva por aquí —dijo él, y su voz resonó con un profundo retumbar que le erizó el vello de la nuca.

Valerie sabía que él estaba detrás de ella, y mentiría si no admitiera que la voz de aquel hombre le provocó un escalofrío que le recorrió la espalda.

Se giró en su asiento y sus ojo...

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