Capítulo 4 Capítulo 4: La Fuerza de la Sangre y el Eco de las Alianzas

Capítulo 4: La Fuerza de la Sangre y el Eco de las Alianzas

El calor que aún recorría mis venas no se parecía a nada que hubiera experimentado en mis dos vidas. No era la fiebre sofocante del veneno de acónito ni la quema hirviente de la piscina de obsidiana; era una pulsación viva, un ritmo constan...

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