Capítulo 120

La habitación del hospital quedó en silencio. Ni Leopold, acostado en la cama, ni Simon, de pie a su lado, hablaron.

Hasta que un teléfono sonó de repente, rompiendo la quietud.

Leopold miró la pantalla pero no contestó.

Simon se inclinó para mirar. El nombre en la pantalla parpadeaba frenéticame...

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