Capítulo 239

Lisbeth empujó a Sebastian. Él suspiró, la soltó y abrió la puerta.

Hazel estaba afuera.

A esa hora, su visita no podía ser una buena noticia.

Sebastian se mantuvo sereno. Antes de que pudiera hablar, Hazel se adelantó.

—Les traje un poco de leche tibia.

Sebastian tomó los vasos.

—¿Eso es todo...

Inicia sesión y continúa leyendo