Capítulo 32

Lisbeth caminó con su madre hasta la entrada del hospital, con los brazos enlazados. Anna seguía reacia a irse.

—No estoy cansada —protestó Anna—. Tú deberías descansar. ¿Cómo vas a cuidar de Dennis con tus alergias? ¿Por qué no te vas a casa? Me quedaré hasta que te sientas mejor.

—Mamá, por favo...

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