Capítulo 67

Lisbeth apretó los ojos, resignada a su destino.

—¡Detente ahí!

Al escuchar esa voz, Lisbeth abrió los ojos de golpe, incrédula. Sebastian salió del campo de maíz y derribó al conductor de un solo golpe. Los policías llegaron de inmediato, inmovilizando al conductor en el suelo.

Sebastian se quit...

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