CAPÍTULO DIEZ.

Mientras seguía a la niña más adentro del espeso bosque, no podía evitar preguntarme si su asentamiento estaba más lejos de lo que había imaginado inicialmente. Pero pronto emergimos en un pequeño claro entre los altos árboles, donde se hicieron visibles un puñado de modestas chozas de paja.

El ase...

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