CAPÍTULO VEINTIUNO.

Esta mañana, después de haber preparado y servido el desayuno del grupo, la Luna nos llamó a las chicas para que fuéramos a verla. Cuando llegamos, nos dio una advertencia severa.

—Escuchen bien —dijo la hembra alfa con firmeza—. Aunque alguna de ustedes sea emparejada en la ceremonia de mañana, de...

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