CAPÍTULO VEINTIDÓS.

Era finalmente el gran día de la ceremonia de apareamiento. El fuerte sonido del despertador de Beth nos sobresaltó a todas, sacándonos de nuestro sueño.

—Ugh, ¿para qué fue ese ruido tan espantoso? —gritó Anna, frotándose los ojos.

—Necesitamos algo fuerte para asegurarnos de despertar a tiempo —...

Inicia sesión y continúa leyendo