CAPÍTULO VEINTITRÉS.

Las preparaciones para el banquete de la ceremonia de apareamiento de esa noche comenzaron mucho antes de lo habitual ese día. Para las dos de la tarde, ya estábamos trabajando arduamente en la cocina.

La anciana Abigail dirigía las operaciones de cocina con su típica eficiencia severa. Gritaba órd...

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