CAPÍTULO CUARENTA Y CUATRO.

Era un mes después de que el príncipe se había ido con su novia y todo había estado yendo perfectamente para mí. Hoy regresaba del entrenamiento, cansada como siempre.

No había muchos enfermos en la enfermería. Solo una abuela que necesitaba ungüento para su dolor de espalda había venido más tempra...

Inicia sesión y continúa leyendo