CAPÍTULO CUARENTA Y CINCO.

El camino familiar de regreso a mi cabaña aislada parecía extenderse interminablemente ante mí en el crepúsculo cada vez más profundo.

Con cada paso cansado, no podía sacudirme la sensación inquietante de ser seguida, observada desde las sombras protectoras entre los árboles.

Me detuve a mitad de ...

Inicia sesión y continúa leyendo