CAPÍTULO CUARENTA Y OCHO.

Después de escuchar esa condenatoria grabación de audio de James, pasé una noche inquieta dando vueltas en la cama, mi mente girando sin cesar sobre la perturbadora revelación.

Zoey y Arthur —esos dos serpientes— habían estado conspirando juntos todo el tiempo y eran los responsables de la caída de...

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