CAPÍTULO CINCUENTA.

Habían pasado casi dos meses desde esa tensa confrontación con el alfa en los bosques sombríos.

En las semanas siguientes, había cambiado conscientemente muchas de mis rutinas y hábitos diarios en un esfuerzo por evitar cruzarme con él inesperadamente.

Me aseguraba de regresar de mis sesiones de e...

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