CAPÍTULO SEIS.

Después de regresar a mi sala y recostarme en la cama del hospital para el breve chequeo por el que vine, sentí de nuevo ese embriagador aroma femenino. Era el mismo aroma seductor que me había atraído hacia ella antes.

Esta vez, la dulce fragancia me jalaba aún más fuerte, llamándome a seguirla. P...

Inicia sesión y continúa leyendo