CAPÍTULO SESENTA Y CUATRO.

Mi cuerpo comenzó a temblar al ver todo desarrollarse frente a mí. No, no, no. Estaba atónita. No sabía por dónde empezar o qué hacer, en este punto solo miraba a Martha, quien le había inyectado el contenido de la jeringa.

Me tambaleé mientras me apoyaba en las paredes del pasillo tratando de recu...

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