Capítulo 2 EL ERROR DEL DON
Capítulo 2
Victoria condujo en silencio. intentaba asimilar lo que acababa de descubrir. Cada vez que cerraba los ojos volvía a ver a Cassandra besando a aquel hombre tatuado.
No podía creerlo.
Apenas el automóvil se detuvo frente al edificio donde vivía Cassandra, las dos subieron hasta el departamento.
En cuanto la puerta se cerró, Victoria dejó su bolso sobre el sofá y miró a su hermana.
—¿Desde cuándo sales con ese hombre? —preguntó incapaz de ocultar la decepción que sentía—. Quiero la verdad.
Cassandra dejó las llaves sobre la mesa y caminó hasta el minibar.
—No exageres. —Se sirvió una copa de vino y dio un pequeño sorbo—. Solo es un amante.
Victoria sintió que la sangre le hervía.
—¿Un amante? —repitió incrédula —. Estás comprometida con Liam y según el, llevan meses saliendo.
Cassandra sonrió con cinismo.
—Liam será mi esposo. Matías solo es diversión, un amante que me hace sentir bien.
—No puedes hablar en serio. —Victoria abrio los ojos
—Claro que hablo en serio. —Cassandra se sentó en uno de los sillones y cruzó las piernas —Matías es apasionado, peligroso y bueno en la cama. Pero nací para ser una lady, no la esposa de un mafioso.
Victoria negó varias veces con la cabeza. Sentía que estaba hablando con una desconocida.
—¿Entonces solo lo estás utilizando?
—Los dos obtenemos lo que queremos.
—. Él puede creer que lo amas —Victoria apretó los puños con impotencia
—Ese es su problema.
Victoria pensó en Liam. En la felicidad que había visto en sus ojos cuando le contó que iba a casarse.
Él estaba enamorado. Y Cassandra solo estaba jugando con él.
—Voy a decirle toda la verdad. —La decisión salió de su boca sin titubeos—. Liam merece saber con quién se va a casar.
La sonrisa desapareció del rostro de Cassandra. Se levantó del sillón y caminó hasta quedar frente a su hermana.
—No lo puedes hacer, solo causaras más daño —dijo la joven nerviosa.
—Haces más daño tu, con esta locura
Cassandra respiró
—Antes de hacer una tontería... responde una pregunta. ¿Recuerdas cómo se puso Liam cuando murió su padre?
Victoria sintió que su corazón daba vuelco. Por supuesto que lo recordaba.
Ella permaneció a su lado durante los meses más difíciles. Lo acompañó cuando dejó de comer. Cuando no quería salir de su habitación. Cuando perdió las ganas de vivir.
Incluso estuvo presente la noche en que intentó quitarse la vida.
Victoria todavía recordaba el miedo que sintió al verlo conectado a tantas máquinas en la habitación del hospital.
—No uses eso... —murmuró con la voz quebrada.
—Tú sabes mejor que nadie lo frágil que puede llegar a ser. —Cassandra dio otro paso hacia ella. —Imagínate lo que pasará si descubre que la mujer con la que piensa casarse lleva meses acostándose con un mafioso.
Las manos de Victoria comenzaron a temblar. Aquellas palabras golpeaban el punto más vulnerable de Victoria.
Ella podía soportar cualquier cosa. Menos ver sufrir a Liam.
Cassandra tomó las manos de su hermana con aparente arrepentimiento.
—Sé que cometí un error. Mañana mismo terminaré con Matías y solo será parte de mi pasado, mi mundo será Liam.
Victoria la observó en silencio, quería creerle. necesitaba creerle.
—¿Lo prometes?
—Te doy mi palabra. Nunca volveré a verlo —Cassandra asintió de inmediato.
Aunque algo dentro de ella seguía diciéndole que desconfiara, el recuerdo de Liam en aquel hospital terminó por vencerla.
—No voy a decirle nada... pero esta es la última oportunidad que tienes.
Cassandra la abrazó con fuerza. Victoria correspondió al abrazo sin entusiasmo.
La mansión Moretti estaba iluminada a pesar de la hora.
Matías entró al despacho con una sonrisa que ninguno de sus hombres le había visto en mucho tiempo. Dejó las llaves sobre el escritorio y aflojó el nudo de la corbata.
—¿Necesita algo, Don? —preguntó Giorgio su mano derecha al verlo entrar.
Matías caminó hasta el ventanal.
Por primera vez en muchos años, no observaba la ciudad pensando en negocios o guerras. Pensaba en Cassandra.
—Necesito que prepares un viaje. A Italia, lo más rápido posible.
Giorgio levantó la mirada.
—Quiero comprar una villa en la Toscana. —Matías sonrió para sí mismo mientras imaginaba aquel futuro—. Alejada de todo. Sin guardaespaldas. Sin reuniones. Sin sangre, voy a pedirle matrimonio a Cassandra y le daré la vida que se merece.
Aquellas palabras hicieron que Giorgio dejara la carpeta que llevaba en las manos.
—Don... Por favor piénsalo —suspiro nervioso.
—No intentes convencerme de lo contrario —Matías lo miro serio —La hermana de Cassandra es malvada, le hace la vida de cuadritos, ahora que sabe la verdad, hará lo imposible para separarnos, para que ella no sea feliz.
—Debo hacerlo. La señorita Cassandra es hija de Arturo Sandoval. Y el abandonó la Cosa Nostra hace más de veinte años. Muchos todavía lo consideran un traidor.
Matías permaneció en silencio.
—Los demás Don no verán con buenos ojos que el líder de la organización se case con la hija de un hombre que rompió el juramento.
—No me importa.
—Sí debería importarle. Su abuelo levantó este imperio para usted. Renunciar por una mujer...
Matías sonrió con serenidad.
—Mi abuelo era amigo del padre de Arturo, se que lograra un buen trato con los miembros de la organización.
Giorgio sabía que era posible, pero prefería evitar esa unión, algo le decía que Cassandra no era la mujer para su Don.
—¿Está enamorado?.
—Más de lo que imaginas, ella no lo recuerda pero cuando éramos niños me salvó la vida.
Matías tomó una fotografía que guardaba en un cajón. Era una imagen de Cassandra sonriendo durante una gala benéfica. La acarició con la yema de los dedos.
—Si debo dejar de ser el Don para quedarme con ella... lo haré.
Giorgio comprendió que ya no había marcha atrás. Matías había tomado una decisión. Y nadie lograría hacerle cambiar de opinión.
Dos semanas después...
Giorgio entró al despacho sin tocar la puerta. Su expresión era seria. Llevaba un periódico doblado bajo el brazo.
—Don hay algo que debe ver.
Matías levantó la vista de unos documentos.
—¿Qué ocurre?
Giorgio dejó el diario sobre el escritorio sin pronunciar una palabra. Matías observó la portada de sociales. Su respiración se detuvo.
"Sir Liam Gallagher anuncia su compromiso con Cassandra Sandoval. La boda del año se celebrará el próximo mes."
Durante varios segundos no ocurrió nada. El silencio resultó más perturbador que cualquier grito.
El vaso de cristal que sostenía en la mano estalló entre sus dedos.
Los fragmentos cayeron sobre el escritorio mientras varias gotas de sangre resbalaban por su muñeca.
Matías ni siquiera pareció sentir el dolor.
Sus ojos permanecían clavados en la fotografía donde Cassandra sonreía junto a Liam.
—¿Cuando planean casarse? —preguntó con la voz fría.
—La noticia hoy, dice que en un mes —respondió Julián.
Matías soltó una risa amarga.
—Esto debe ser idea de su hermana, no voy a dejar que nos
separe. —Apretó el periódico con tanta fuerza que terminó arrugándolo por completo. —No va a casarse con ese hombre. No pienso permitirlo. Preparen el automóvil.
