Capítulo 3 Traición

Esa misma noche, la residencia Sandoval estaba reunida.

La familia ultimaba los detalles de la boda.

Liam sonreía mientras observaba unos planos del salón donde se celebraría la ceremonia.

—Lamento que no puedas preparar la boda con más tiempo, solo tenemos un mes. —Tomó la mano de Cassandra y le dedicó una sonrisa llena de ilusión—. Después tendré que viajar varios meses por trabajo.

Arturo asintió complacido.

—Me parece una excelente idea.

Cassandra sonrió.

—Entonces no hay tiempo que perder. Necesito pedirte un favor —Giró la cabeza hacia Victoria. —Quiero que tú diseñes mi vestido de novia.

El mundo pareció detenerse durante un instante. Victoria sintió que el pecho le dolía. Diseñar el vestido con el que el hombre que amaba se casaría con su hermana...

Era demasiado. Liam le sonrió con cariño.

—No existe otra persona en quien confiaría para algo tan importante.

Victoria intentó negarse. Pero al ver la ilusión en los ojos de Liam además de a presión de su padre, todas las palabras desaparecieron.

Solo pudo asentir.

—Será un honor.

Cassandra sonrió satisfecha. Había vuelto a salirse con la suya.

En ese momento, Victoria vio movimiento al otro lado del ventanal. Un hombre acababa de cruzar la reja principal.

Lo reconoció enseguida. Era Matías..

El corazón comenzó a latirle con fuerza.

Sin decir una palabra, salió apresuradamente al jardín y caminó hasta interceptarlo antes de que llegara a la entrada de la casa.

—No puedes entrar. —Victoria se plantó frente a él con los brazos cruzados, decidida a impedirle el paso—. Mi hermana ya no quiere volver a verte.

Matías la observó con una sonrisa fría.

—Eso tendrá que decírmelo ella.

Victoria no retrocedió.

—Ya eligió a Liam. Déjala en paz y sigue con tu vida, el le dará una vida lejos de tu mundo criminal

Matías dió un paso hacia ella.

—No eres tú quien decide sobre mi vida o la de ella —La mira fijamente, sin apartar los ojos de los suyos—. Apártate, no voy a dejar que nos separes.

Victoria le sostuvo la mirada su mirada.

—No voy a dejar que arruines su vida.

Por un instante, ambos permanecen frente a frente.

Ninguno está dispuesto a ceder. Entonces la puerta principal se abre.

—¿Victoria? —La voz de Liam rompe la tensión —¿Quien es el?

Victoria entró en pánico. Si Matías abría la boca delante de Liam y revelaba la relación con Cassandra, la boda se vendría abajo y el corazón frágil de Liam se rompería en pedazos.

Antes de que él pudiera pronunciar una sola palabra, Victoria dio un paso al frente, tomó el rostro de Matías entre sus manos y lo besó.

No fue un beso romántico. Fue un acto desesperado para silenciarlo. Pero en el instante en que sus labios se encontraron, algo eléctrico recorrió su cuerpo.

Matías se tensó por la sorpresa, pero no se apartó. Por el contrario, su mano se posó en la gran cintura de Victoria.

Liam abrió los ojos sorprendido. Era la primera vez que veía a Victoria con alguien así.

—¡¿Quién es él, Victoria?! —levantó la voz, molesto, sin entender por qué le afectaba tanto.

Victoria se apartó de inmediato. Sus mejillas ardían y el corazón le latía desbocado.

—Lo siento… Es alguien con el que estoy saliendo y lo invité.

Liam frunció el ceño. Matías dio un paso al frente, todavía atónito por el beso que lo había dejado nervioso.

—Eso es mentira. Yo…

Antes de que pudiera terminar la frase, Cassandra apareció en la puerta.

—Liam, ¿puedes venir un momento? Papá quiere hablar contigo.

Mientras pasaba junto a Matías, aprovechó para susurrarle sin que nadie más pudiera escucharla:

—No digas nada. Hablaré contigo.

Matías guardó silencio.

Cuando se quedaron solos en el jardín, Matías volvió a mirar a Victoria.

—Sé exactamente lo que intentas hacer.

Victoria le sostuvo su mirada sin retroceder.

—Solo intento proteger a mi hermana.

Matías negó con la cabeza.

—Quieres separarnos. —Dio un paso hacia ella, reduciendo la distancia entre ambos hasta que Victoria —Pero no lo vas a conseguir.

Victoria no retrocedió. A pesar del miedo que le provocaba su presencia imponente, levantó el mentón.

—Déjala en paz, por favor.

Matías soltó una risa.

—No lo haré nunca. No voy a dejar que nos separen. La esperaré afuera. Cassandra decidirá con quién quiere estar.

Cassandra esperó a que Liam abandonara la mansión esa noche para salir discretamente. Matías la esperaba en las sombras, junto al sedán negro.

Apenas la vio, la abrazó con fuerza.

—¿Esto es idea de tu hermana? —preguntó, aún desconcertado por el beso.

Cassandra bajó la cabeza y fingió estar al borde del llanto.

—Quiere controlar mi vida. Siempre ha sido así. Me tiene envidia.

Matías le tomó el rostro entre las manos con una ternura que contrastaba con su reputación letal.

—Vámonos.

Ella levantó la vista, fingiendo sorpresa.

—¿Qué dices?

—Olvidemos Nueva York —Hizo una breve pausa, acariciándole la mejilla—. Olvidemos la mafia. Olvidemos a tu familia.

Cassandra permaneció en silencio.

—Tengo dinero suficiente para empezar de nuevo donde tú quieras —continuó Matías, con los ojos llenos de esperanza—. Compremos una casa en Italia. Trabajaré en cualquier cosa si hace falta. Solo te quiero conmigo.

Cassandra aparentó emocionarse. Incluso dejó escapar unas lágrimas.

—Si mi amor

Matías sonrió con alivio y la besó con pasión. Por primera vez en mucho tiempo, se permitió soñar con una vida normal.

—Espérame mañana en nuestro departamento. Llevaré algunas cosas y nos iremos juntos.

Cassandra lo abrazó con fuerza, ocultando su rostro en su pecho para que no viera la frialdad en sus ojos.

—Allí estaré.

En cuanto Cassandra volvió a entrar en la casa, Victoria la enfrentó en el pasillo.

—¿Que vas a hacer con él? —preguntó en voz baja.

Cassandra empezó a llorar y abrazo a su hermana

—¡Ayúdame hermanita!

—¿Que paso? —Victoria frunció el ceño.

Cassandra suapiro antes de responder. Sus lágrimas parecían reales.

—Me amenazó, Victoria. Dijo que si no escapaba con él, mataría a papá. Y después iría por Liam.

Victoria sintió un escalofrío recorriéndole la espalda.

—Eso no puede ser cierto…

—. Necesito tu ayuda. —la tomo de las manos.

Victoria dudó. Recordó la mirada de Matías en el jardín. Parecía un hombre enamorado, no alguien capaz de amenazar a la mujer que decía amar. Pero no podía poner en riesgo la vida de Liam y su papá

—Necesito el número del comandante de policía que es tu pretendiente. Si no hacemos algo… Liam y papá morirán.

El nombre de Liam terminó por derrumbar toda la resistencia de Victoria. Con las manos temblorosas, buscó el contacto en su teléfono y se lo entregó.

Minutos después, Cassandra habló con la policía y reveló la dirección del departamento donde Matías la estaría esperando.

Muy temprano en la mañana, Matías llegó al departamento con una pequeña maleta. Sobre la mesa dejó dos pasaportes, dos boletos de avión con destino a Italia y un anillo de compromiso de oro blanco con un diamante imponente.

Entonces escuchó varias sirenas acercándose al edificio. Frunció el ceño.

Unos segundos después, sacudieron la puerta.

—¡Policía! ¡Abra inmediatamente!

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