Capítulo 108 Incapaz de dejar de preocuparse por él

Dormitorio de Wendy

Kenna entreabrió la puerta con cuidado, asomó la cabeza y recorrió el pasillo con la mirada dos o tres veces.

Cuando confirmó que no había moros en la costa —ni un alma a la vista—, cerró la puerta y giró la cerradura.

Volvió a toda prisa a la cama y se inclinó, sacudiendo con...

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