Al día siguiente

—Dawn —respondió él con voz baja y profunda.

—Umm, sí —dije y comencé a alejarme. Él puso una mano en mi cintura y dijo que no, que él lo haría. Caminó hacia el baño. Tomé una silla de la cocina y me senté.

Cuando regresó, no podía apartar mis ojos de su pecho y brazos. Era tan sexy, pero no querí...

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