Capítulo 12

El sonido, ese ritmo. No podía ser, era demasiado fuerte y sonaba... en vivo.

—No lo puedo creer —exclamó ella, girando su rostro en varias direcciones.

—Dios mío, señorita, ¿qué está pasando?

Se dirigió hacia un lugar frente a la fila de restaurantes junto al río llamado la casa del artesano.

...

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