Libro 7, parte 2

Nunca había sido seguro de mí mismo ni arrogante, ni siquiera realmente divertido, pero mi personalidad cambió el día que morí, y ya no tenía miedo de nada. Tenía un propósito y lo cumpliría, era así de simple. La pistola y el silenciador habían sido un regalo. También lo era el cuchillo que llevaba...

Inicia sesión y continúa leyendo