Libro 7, parte 95

A las cuatro y media llevé a Jo de vuelta al club. No me había vuelto a hablar y, para cuando nos fuimos, tenía los ojos rojos de tanto llorar. Cada vez que le había tocado la pierna en el camino de regreso, ella me apartaba la mano. Apenas estacioné la moto cuando se bajó y entró caminando.

—Alex,...

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