Libro 8, parte 2

Me estaba riendo mientras mis amigos cantaban a todo pulmón. Todos estábamos emocionados, aturdidos por el alcohol y sin importarnos que estábamos infringiendo la ley.

—¡A ver qué tan rápido puede ir este autobús! —gritó Matheson, y yo presioné el acelerador.

Íbamos a toda velocidad por la carrete...

Inicia sesión y continúa leyendo