Libro 8 Parte 42

Una hora después, estábamos sentados afuera, en el patio, comiendo pasta y ensalada. Nos quedamos mirándonos unos a otros hasta que por fin decidí romper el silencio. Los nuevos miembros parecían lo bastante cómodos y la realidad cayó de golpe: nuestra manada había pasado de seis a once en cuestión ...

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