Libro 8 Parte 60

Me senté en la cama con la boca abierta y parpadeé un par de veces. Blaise se reía de mí en mi cabeza. Nadie me había hablado así jamás y no podía creer que Slade la hubiera llamado, precisamente a ella. Lo que más me intrigaba era que hubiera venido; me lo había dicho sin rodeos: que yo era un imbé...

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