Capítulo 52 Apoyandonos

En mis treinta años no había estado con una mujer que pudiera amarrarme de esta forma, en este momento podría bajarle el mundo a Zafiro o matar a cualquiera que se atreviera a tocarla… No podía parar de gemir, sentí que mi cuerpo convulsionó, mi alma me estaba abandonando y estallé como nunca ¡joder...

Inicia sesión y continúa leyendo