Capítulo 54

En una tarde bañada por el sol, las vibrantes calles de su pueblo florecían con vida, y el aroma de pasteles frescos se esparcía desde la panadería local. Lilith y Kent paseaban de la mano, sus dedos entrelazados como dos enredaderas trepando hacia el sol.

—No puedo creer que nos hayas perdido otra...

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